miércoles, 4 de mayo de 2011

Palabras gastadas

Estrechó la línea que las separaba
y apoyó la cabeza a su lado
con los ojos le gritó que la esperaba
ocultando su deseo turbado.

Ella le respondió con pasión
y con propia destreza
pues en ello el corazón
y dejó a un lado la cabeza.


Le sugirió una caricia, sincera,
una mirada profunda, verdadera.
Y al fin, su deseo y anhelo,
su pasión y, cómo no, su sueño.

Alcanzó el botón de su camisa
desabrochándolo sin decir nada
puso la mano en su pecho
volviendo hacia su mirada.

Ansiosa de un movimiento, de un gesto,
tomó la mano de su amada,
la colocó sobre el lecho
deseando solo el gesto que esperaba.

Entonces la mujer que a su lado reposaba
se levantó de pronto, turbada,
tomó su boca mientras la besaba
le hizó sentirse al fin, deseada.

Le respondió con propia avaricia
en cada beso y cada caricia,
amó hasta su sombra
con puro deseo y codicia.

Se curvó junto a ella, a su ritmo
compartieron sus vidas,
se bebieron a gritos,
y por fin, cayeron dormidas.

Con sus manos, sus lenguas, y todo su ser
dieron cuerpo a su alma, a su forma de querer,
a la expresión de su amor y a las palabras gastadas
amor, placer y enamorada.

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